IV DOMINGO DE PASCUA /CICLO A
3 DE MAYO ABRIL DE 2020

**PALABRA DE DIOS:
-Hechos de los Apóstoles, 2, 14a.36-41
-Salmo responsorial: 22
-1ª Pedro 2, 20b-25
-Juan 10, 1-10

Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (2,14a.36-41):

EL día de Pentecostés Pedro, poniéndose en pie junto a los Once, levantó su voz y declaró:
«Con toda seguridad conozca toda la casa de Israel que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías».
Al oír esto, se les traspasó el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles:
«¿Qué tenemos que hacer, hermanos?»
Pedro les contestó:
«Convertíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesús, el Mesías, para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos, y para los que están lejos, para cuantos llamare a sí el Señor Dios nuestro».
Con estas y otras muchas razones dio testimonio y los exhortaba diciendo:
«Salvaos de esta generación perversa».
Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día fueron agregadas unas tres mil personas.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 22,1-3a.3b-4.5

R/. El Señor es mi pastor, nada me falta

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

Preparas una mesa ante mi,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.

Segunda lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (2,20-25):

QUERIDOS hermanos:
Que aguantéis cuando sufrís por hacer el bien,
eso es una gracia de parte de Dios.
Pues para esto habéis sido llamados,
porque también Cristo padeció por vosotros,
dejándoos un ejemplo para que sigáis sus huellas.
Él no cometió pecado
ni encontraron engaño en su boca.
Él no devolvía el insulto cuando lo insultaban;
sufriendo no profería amenazas;
sino que se entregaba al que juzga rectamente.
Él llevó nuestros pecados en su cuerpo hasta el leño,
para que, muertos a los pecados, vivamos para la justicia.
Con sus heridas fuisteis curados.
Pues andabais errantes como ovejas,
pero ahora os habéis convertido
al pastor y guardián de vuestras almas.

Palabra de Dios

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (10,1-10):

EN aquel tiempo, dijo Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

Palabra del Señor

REFLEXION DE NUESTRO DIRECTOR ESPIRITUAL

Hermanos: ¡Paz y Bien!

Celebramos el IV Domingo de Pascua, y deseamos hacerlo como verdaderos creyentes, para potenciar nuestro ser miembros de nuestra querida y entrañable Hermandad, todavía inmersos en las circunstancias provocadas por la pandemia del coronavirus que continuamos sufriendo.

Iniciamos, pues, la IV Semana del tiempo pascual. En este Domingo celebramos la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, considerando al Señor Jesús, Stmo. Cristo de la Salvación, como el "Buen Pastor" de toda la humanidad (recordamos el evangelio de San Juan de hoy).

Así pues, hemos de tener muy presente que Jesucristo nos llama a todos para que seamos su colaboradores en su obra redentora, por lo que volvemos a traer a nuestro corazón lo que reflexionamos el viernes inmediato anterior, ya que toda la Palabra de Dios, toda la Biblia, hemos de considerarla a la luz de Cristo muerto y resucitado por nosotros. Nos dejamos iluminar, con mayor profundidad, por las lecturas de este Domingo:

a) Cristo, el Buen Pastor, nos llama a todos por "nuestro nombre": esto es, no es una llamada indiscriminada, meramente general, (podríamos decir), sino que Él se dirige a cada uno, nos habla al corazón (de una forma misteriosa, pero cierta), para que seamos sus "apóstoles" (sus "enviados", recordemos de nuevo la reflexión del viernes pasado);

b) el Señor, pues, nos da una vocación: la palabra "vocación" viene del latín y significa "llamada";

c) y es que no sólo tenemos vocación los sacerdotes, religiosos y demás consagrados (sin olvidar que todos estamos consagrados por el Amor del Señor), sino que Dios -en su Misericordia infinita y siempre fiel- nos llama a todos los hombres y mujeres:

*a la vida, creándonos personalmente con la colaboración de nuestros padres: esta es la denominada "vocación antropológica (humana)"; nuestra creación es el primer acto de amor de Dios para con cada uno de nosotros;

*a muchos el Señor nos llama a ser nosotros mismos, seres humanos, dentro de la gran familia de la fe, en el seno de la Iglesia: esta es la que se llama "vocación cristiana";

*pero Dios tiene (desde toda la eternidad) una forma concreta de vida para cada uno de sus hijos y de sus hijas: esta es la "vocación personal": Dios nos llama a vivir cumpliendo una tarea única, personal e intransferible, de acuerdo con nuestra fe, en nuestro caso en el seno de nuestra querida y entrañable Hermandad; puede ser en el matrimonio, en la soltería, en el sacerdocio, en la vida religiosa, en otra forma de vida consagrada -refiriéndonos con esta expresión a los miembros de un instituto secular, por ejemplo, -, etc.; lo realmente importante es pedir ayuda al Señor, Stmo. Cristo de la Salvación, para ser capaces de descubrir su llamada "con gratitud" (en palabras del Papa Francisco) y seguirla con todas las consecuencias, como singularmente nos enseña la Virgen, Ntra. Sra. de la Soledad, a quien Dios dio la vocación de ser la Madre de Jesucristo, Salvador universal y escatológico (definitivo), y -por tanto- la de ser nuestra Madre espiritual;

d) ahora bien, Dios nos da nuestra vocación personal y -también- los dones necesarios para cumplirla, es decir, para que podamos ser "buenos pastores" de los demás, buscando siempre su bien, dando la vida (en el sentido amplio de esta expresión) por los hermanos, por los otros; para ello:

**tenemos que volver diariamente al "pastor y guardián de nuestra vidas (Jesucristo)" -recordamos la segunda lectura, tomada de la primera carta de San Pedro-;

**lo cual implica vivir la conversión cristiana: ser mejores cada día, con la ayuda del Señor (como nos hace ver la lectura de los Hechos de los Apóstoles);

**y hacerlo contando con las dificultades y los sufrimientos (físicos y morales) que acarrea tomar la vida en serio, seguros de la ayuda divina (volvemos a recordar la segunda lectura).

Hermanos, jamás dudemos de la Presencia, amorosa y constante, de Dios en nuestra vida: Él nunca nos va a fallar, pase lo que pase, nunca se olvida de nosotros, nunca nos abandona, a pesar de lo que pudiera parecernos si no vemos la vida con ojos de fe, particularmente en esta situación provocada por la pandemia: con Cristo, nuestro Buen Pastor, "nada (nos) falta" (como nos dice el Salmo 22). Por tanto, abramos nuevamente el corazón al Stmo. Cristo de la Salvación, sin dejar de luchar con su ayuda contra nuestro egoísmo, a fin de dejarnos llenar del Espíritu Santo, y de la mano cariñosa de nuestra Madre, Ntra. Sra. de la Soledad, y con la fraternal ayuda de San Francisco de Asís, sembremos la Paz y el Bien, todos los días, con ilusión y entrega.

Un fuerte abrazo fraterno.

¡Que el Señor os bendiga a todos!

Fr. Luis Vicente García Chaves, O.F.M.
Director espiritual

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Desde el Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla nos invitan a celebrar Jubileo de las Cuarenta horas durante los días 1, 2, y 3 de mayo de 2020 en la Capilla de Santa María de Jesús.

Dicho Jubileo se podrá celebrar de forma virtual por medio del canal de Youtube y Facebook del Consejo de Hermandades y Cofradías de nuestra ciudad.

Asimismo, adjuntamos a continuación, en el siguiente enlace, los subsidios de los tres días, a fin de poder seguir las distintas oraciones y lecturas con mayor atención y recogimiento.

Paz y Bien. 

Jubileo Circular 40 horas

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Real, Ilustre y Franciscana Hermandad y Cofradía de Nazarenos de la Santa Cruz en el Monte Calvario,
Santísimo Cristo de la Salvación y Nuestra Señora de la Soledad

C/ Santas Patronas 43 Acc
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