*DOMINGO DE PENTECOSTÉS /CICLO A
31 DE MAYO DE 2020

**PALABRA DE DIOS:
-Hechos de los Apóstoles, 2, 1-11
-Salmo responsorial: 103
-1ª Corintios 12, 3b-7.12-13
[-Secuencia: "Ven, Espíritu divino..."]
-Juan 20, 19-23

Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (2,1-11):

AL cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente, y llenó toda la casa donde se encontraban sentados. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de cada uno de ellos. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía manifestarse.
Residían entonces en Jerusalén judíos devotos venidos de todos los pueblos que hay bajo el cielo. Al oírse este ruido, acudió la multitud y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Estaban todos estupefactos y admirados, diciendo:
«¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno de nosotros los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay partos, medos, elamitas y habitantes de Mesopotamia, de Judea y Capadocia, del Ponto y Asia, de Frigia y Panfilia, de Egipto y de la zona de Libia que limita con Cirene; hay ciudadanos romanos forasteros, tanto judíos como prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las grandezas de Dios en nuestra propia lengua».

Palabra de Dios

Salmo
Sal 103,1ab.24ac.29bc-30.31.34

R/. Envía tu Espíritu, Señor,
y repuebla la faz de la tierra

Bendice, alma mía, al Señor:
¡Dios mío, qué grande eres!
Cuántas son tus obras, Señor;
la tierra está llena de tus criaturas. R/.

Les retiras el aliento, y expiran
y vuelven a ser polvo;
envías tu espíritu, y los creas,
y repueblas la faz de la tierra. R/.

Gloria a Dios para siempre,
goce el Señor con sus obras;
que le sea agradable mi poema,
y yo me alegraré con el Señor. R/.

Segunda lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (12,3b-7.12-13):

HERMANOS:
Nadie puede decir: «Jesús es Señor», sino por el Espíritu Santo.
Y hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. Pero a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común.
Pues, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo.
Pues todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.

Palabra de Dios

Secuencia

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequia,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.
Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (20,19-23):

AL anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros».
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».
Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Palabra del Señor

REFLEXION DE NUESTRO DIRECTOR ESPIRITUAL

Hermanos: ¡Paz y Bien!

Unidos a toda la Iglesia celebramos la Solemnidad de Pentecostés, la fiesta de la venida del Espíritu Santo: nuestro deseo sincero es celebrarla como buenos cristianos, con el fin de ir mejorando nuestra vida de fe, esperanza y caridad.

Con esta Solemnidad finalizamos el tiempo litúrgico de Pascua. Tras él retomaremos el tiempo litúrgico "Ordinario", denominado de esta forma porque en él no se celebra ningún Misterio en concreto de Jesucristo (por ejemplo, en Pascua celebramos el hecho central de su Resurrección), sino que en el tiempo litúrgico Ordinario celebramos todo el Misterio de Amor del Señor Jesús, Stmo. Cristo de la Salvación. Nos dejamos iluminar por la Palabra de Dios del Domingo de Pentecostés (haciéndoos notar que, evidentemente, la Secuencia no es Palabra de Dios, sino un antiguo y bellísimo himno al Espíritu Santo).

Pues bien, después de 50 días -rebosantes de gozo- cantando la Pascua celebramos Pentecostés: la venida del Espíritu Santo. De las lecturas de este día podemos sacar el siguiente mensaje (sin olvidar que de la Palabra de Dios podemos extraer muchos otros):

**No es posible vivir como cristianos si no somos "recipientes" moldeables (en el mejor de los sentidos) por el Espíritu Santo;

**dicho con otras palabras: la vida cristiana solo es verdaderamente tal, si es vida en el Espíritu Santo, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad.

Antes que nada, tenemos que tomar conciencia de que en nuestro corazón, en nuestro ser, está el Espíritu Santo: lo hemos recibido en el sacramento del Bautismo y debemos acrecentar su Presencia a lo largo de nuestra vida; Dios no quiere "marionetas", sino hijos en su Hijo Jesucristo por el Espíritu Santo (por tanto, siempre respeta nuestra libertad y, habitualmente, nuestra psicología); por eso, el Señor desea nuestra libre cooperación para que crezca la "semilla" (nos expresamos así para entendernos con rapidez y facilidad) que Él nos regala en el Bautismo: es verdad que Dios no nos la va a quitar sino que va a permanecer con nosotros, pero sería muy triste que su "semilla" no fructificase por culpa nuestra (recordemos que "los dones y la llamada de Dios son irrevocables": Romanos 11, 29).

Por tanto, hermanos, asumiendo que todo lo bueno viene de Dios, el "Sumo Bien" (en expresión de San Francisco de Asís), pidamos -con humildad y sencillez- cada mañana al Espíritu Santo que venga a nuestras vidas, con el fin de estrenar cada día un corazón "nuevo": menos egoísta y más misericordioso (como nos enseña con su lúcido ejemplo de vida el mismo San Francisco).

¿Cómo podemos saber si vamos siendo "recipientes" que nos dejamos moldear por el Espíritu Santo?:

*si vivimos en función del bien, y del bien ajeno antes que del propio, pues "en cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común" (como nos dice la segunda lectura, tomada de la primera carta de San Pablo a los Corintios);

*y esto será cierto si producimos los frutos propios del Espíritu Santo (recordamos el evangelio de esta Solemnidad): la paz verdadera, el perdón generoso y la alegría profunda -de saber que "(nada ni nadie) podrá apartarnos nunca del Amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro" (cf. Romanos 8, 38-39)-.

De esta forma todo el mundo nos entenderá (según leemos en la primera lectura de los Hechos de los Apóstoles), ya que el Espíritu Santo nos dará Luz y Fuerza para hablar el lenguaje universal de la caridad cristiana, de la misericordia entrañable (recordamos que si verdaderamente hacemos el bien a alguien, esa persona nos va a entender, aunque no hable nuestro mismo idioma -como nos hace ver, con tan bonita comparación, San Antonio de Padua-).
Sin embargo, hermanos, para vivir realmente cuanto vamos reflexionando hemos de pedir a nuestra Madre, Ntra. Sra. de la Soledad (ejemplo singular de vida para nosotros después de Cristo, nuestro único y verdadero Maestro), que nos enseñe a saber acoger, diariamente, el Espíritu Santo:

*con humildad: ("Aquí está Esclava del Señor"); pero, al mismo tiempo,

*con el suficiente coraje como para ponernos manos a la obra y colaborar decididamente en el Plan de Salvación de Dios: ("Hágase en mí según tu palabra").

**(Cf. Lucas 1, 38; recordemos que estas palabras de la Virgen forman parte del pasaje evangélico de la Anunciación).

Hermanos, a pesar de la situación de pandemia que aún sufrimos, a pesar de todos los pesares, tenemos que dar "Gloria a Dios para siempre (y alegrarnos con Él)" (según nos pide el Salmo 103), con la firme seguridad de la Presencia, constante y amorosa, del Señor en nuestro día a día: no permitamos, pues, jamás que las "telarañas" de la vida nos engañen. Por tanto, una vez más, abramos nuestro corazón al Stmo. Cristo de la Salvación, dejándonos llenar del Espíritu Santo, y cogidos de la cariñosa mano de nuestra Madre, Ntra. Sra. de la Soledad, y con la ayuda fraterna de San Francisco de Asís, sembremos la Paz y el Bien cada día, con ilusión y entrega.

Un fuerte abrazo fraterno.

¡Que el Señor os bendiga a todos!

Fr. Luis Vicente García Chaves, O.F.M.
Director espiritual

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May 30

Nuestra Diputación de Caridad y Acción Social, realizará durante el próximo lunes 1 de junio hasta el viernes 5 de junio de 2020, una Recogida de Alimentos, donde todos los hermanos que lo deseen podrán acudir a nuestra Casa Hermandad los días anteriormente citados de 20:30 a 22:00 horas para dejar todos aquellos alimentos que quieran aportar y colaborar con nuestra Diputación.

Asimismo, para todos aquellas personas y hermanos mayores de edad, que no puedan desplazarse a nuestra Casa Hermandad, y que igualmente, quieran realizar aportación de alimentos a nuestra Diputación de Caridad, habilitamos la vía de que nuestra Diputación de Caridad acuda a los domicilios de éstos para que ésta aportación se pueda llevar a cabo, teniendo que comunicarlo todos aquellos que lo deseen mediante correo electrónico a Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. o bien, escribiendo un mensaje Whatsapp al móvil de la Hermandad 646453246.

Para terminar, también habilitamos la opción de poder realizar tu aportación económica al número de cuenta de nuestra Diputación de Caridad y Acción Social: ES53 2100 2549 8002 1005 2800 , donde todo lo recaudado irá destinado a la compra de alimentos.


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