May 24

VII DOMINGO DE PASCUA - ASCENSIÓN DEL SEÑOR. 24 DE MAYO DE 2020

PALABRA DE DIOS:
-Hechos de los Apóstoles, 1, 1-11
-Salmo responsorial: 46
-Efesios, 1, 17-23
-Mateo 28, 16-20

Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (1,1-11):

EN mi primer libro, Teófilo, escribí de todo lo que Jesús hizo y enseno desde el comienzo hasta el día en que fue llevado al cielo, después de haber dado instrucciones a los apóstoles que había escogido, movido por el Espíritu Santo. Se les presentó él mismo después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles del reino de Dios.
Una vez que comían juntos, les ordenó que no se alejaran de Jerusalén, sino: «aguardad que se cumpla la promesa del Padre, de la que me habéis oído hablar, porque Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo dentro de no muchos días».
Los que se habían reunido, le preguntaron, diciendo:
«Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino a Israel?».
Les dijo:
«No os toca a vosotros conocer los tiempos o momentos que el Padre ha establecido con su propia autoridad; en cambio, recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y "hasta el confín de la tierra"».
Dicho esto, a la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Cuando miraban fijos al cielo, mientras él se iba marchando, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:
«Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que ha sido tomado de entre vosotros y llevado al cielo, volverá como lo habéis visto marcharse al cielo».

Palabra de Dios

Salmo
Sal 46,2-3.6-7.8-9

R/. Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas

Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor altísimo es terrible,
emperador de toda la tierra. R/.

Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas:
tocad para Dios, tocad;
tocad para nuestro Rey, tocad. R/.

Porque Dios es el rey del mundo:
tocad con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado. R/.

Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (1,17-23):

HERMANOS:
El Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder en favor de nosotros, los creyentes, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, poder, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no solo en este mundo, sino en el futuro.
Y «todo lo puso bajo sus pies», y lo dio a la Iglesia, como Cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que llena todo en todos.

Palabra de Dios

Reflexión de nuestro Director Espiritual

Hermanos: ¡Paz y Bien!

Como hombres y mujeres de fe, miembros de nuestra querida y entrañable Hermandad, llegamos al VII Domingo de Pascua, en el que celebramos las Ascensión del Señor, casi acabando ya el tiempo pascual.

Los que tenemos más edad recordaremos que esta Solemnidad de la Ascensión hace años se celebraba en jueves y era -según un conocido refrán- uno de los tres jueves que "brillaban más que el sol", junto con el Jueves Santo y el Corpus Christi (como sabemos, en la actualidad sólo el Jueves Santo se celebra litúrgicamente tal día de la semana).

En esta Solemnidad de la Ascensión celebramos y hacemos presente que Cristo Resucitado, vencedor de la muerte, asciende al cielo como Señor del Universo. Esto es, Jesucristo -Dios y Hombre verdadero- sube al cielo victorioso tras vencer escatológicamente (definitivamente) todo lo malo, inclusive la muerte. ¿Qué significa esto para nosotros?

Antes que nada, debemos tener presente que la Ascensión de Cristo no nos resulta ajena:

*en la primera oración de la Eucaristía de esta Solemnidad (llamada "Oración Colecta") hemos dicho a Dios Padre que allí "donde nos ha precedido (Cristo), que es nuestra Cabeza, esperamos llegar también nosotros como miembros de su Cuerpo" (hemos de recordar que la Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo, donde Él es la Cabeza y nosotros somos los miembros, según nos lo expone San Pablo en la Palabra de Dios).

Por eso, el significado de la Ascensión también podemos expresarlo del siguiente modo:

*Jesucristo se encarna, se hace Hijo del Hombre -igual en todo a nosotros, menos en el pecado-, para que nosotros ascendamos con Él y lleguemos a ser hijos de Dios (como nos dice San Agustín); para ello, pidamos confiadamente su ayuda a nuestra Madre, Ntra. Sra. de la Soledad.

Así pues, la Ascensión es para nosotros:

**un don: el Señor Jesús nos salva de todo lo malo (incluso de la muerte) en forma definitiva; pidamos saber comprender (más con el corazón que con la mente) y no desaprovechar esta gozosa realidad que nos regala el Stmo. Cristo de la Salvación (según vemos en la segunda lectura, tomada de la carta de San Pablo a los Efesios); y al mismo tiempo,

la Ascensión es para nosotros:

**una tarea: no podemos quedarnos quietos, inactivos (recordamos la lectura de los Hechos de los Apóstoles), pues Jesucristo nos pide que seamos sus testigos ante "todos los pueblos", teniendo la seguridad de que Él está con nosotros "todos los días, hasta el fin del mundo" (como nos dice en el evangelio de San Mateo de este domingo).

Ser verdaderos testigos del Señor Jesús nos llevará a hablar el "idioma" universal: la caridad cristiana , pues si hacemos realmente el bien a otra persona nos va a entender, aunque no hable nuestro mismo idioma (según nos manifiesta, con esta bonita comparación, San Antonio de Padua). Lo anterior debemos expresarlo, particularmente, en el servicio fraterno de la comunicación, hablando para "construir", para hacer el bien (buscando siempre lo bueno para los demás antes que para nosotros), y no hablando nunca para "destruir", para hacer el mal (con la calumnia o la murmuración, por ejemplo): esto adquiere hoy particular relieve, ya que en la Solemnidad de la Ascensión celebramos la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales (que tanta y tan particular importancia e influencia tienen actualmente en nuestra sociedad).

Hermanos, nunca dudemos ni por un instante de la Presencia, constante y amorosa, de Dios a lo largo de nuestra vida: "Dios asciende" (como leemos en el Salmo 46), pero no nos abandona (tampoco en esta pandemia que sufrimos). Así pues, abramos nuevamente el corazón al Stmo. Cristo de la Salvación, luchemos con su ayuda contra nuestro egoísmo, a fin de dejarnos llenar del Espíritu Santo, y de la mano cariñosa de nuestra Madre, Ntra. Sra. de la Soledad, y con la fraternal ayuda de San Francisco de Asís, sembremos la Paz y el Bien, todos los días, con ilusión y entrega.

Un fuerte abrazo fraterno.

¡Que el Señor os bendiga a todos!

Fr. Luis Vicente García Chaves, O.F.M.
Director espiritual

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